Edición Impresa: 03/20/2008

La historia de fe de los inmigrantes irlandeses es como la de los hispanos

Queridos Lectores:
Esta edición llega como preámbulo de la gran celebración de la Pascua. También después de los días santos del Triduo Pascual, tan importantes en nuestra tradición de fe.
Veo que las parroquias de Oregón, donde la comunidad hispana es protagonista, aún mantiene la tradición de fe en torno a oraciones como el Vía Crucis, las procesiones, la bendición de las palmas en el Domingo de Ramos, en fin, todo esto que nos lleva a recordar la historia del sacrificio de nuestro Salvador.
Y en estos días, en los que celebramos la tradición de la iglesia católica en comunidad, me parece importante, reflexionar sobre las tradiciones de otras culturas, como la de los irlandeses, que también viven y comparten nuestra fe. Siempre en el mes de marzo, el 17 para ser exactos, se celebra la fiesta de San Patricio, obispo, quien ha dejado como legado de la historia de Irlanda, el catolicismo.
En esta edición, quiero invitar a todos los lectores, a disfrutar el reportaje que hice durante mi visita a la Isla Esmeralda, como se le conoce a Irlanda, donde San Patricio es el santo patrón. Peregrinaje que realicé hace unos meses, en compañía de feligreses de varias parroquias, varios de los cuales eran irlandeses en busca de sus raíces.
Quiero mencionar como testimonio particular, la participación de la familia irlandesa integrada por Rita Albrich y Joe, quienes viajaron con cinco de sus hijos: Susan, Shelly, Nancy, Greg y Dan, además de Rebecca y Jim, sus hijos políticos. El grupo familiar de los Albrich que fue reconocido desde el principio en medio de los casi 40 peregrinos, se ganó el cariño y el respeto de todos los peregrinos. Pues el padre Joe, de ascendencia alemana, viajó en su silla de ruedas, pues la artritis le ha impedido caminardurante los últimos años.
Pero esto no fue impedimento para ninguno de sus hijos. Todos, se unieron para lograr el sueño de visitar Irlanda en familia y el sueño se hizo realidad.
Hoy que han pasado varios meses de este maravilloso viaje, puedo compartir con los lectores de El Centinela, la historia del peregrinaje, que me sirvió para abrir los ojos, ante la tradición en torno a San Patricio, al igual que todo el valor que encierra la cultura irlandesa.
Puedo decir que los irlandeses son un pueblo valeroso, que ha soportado guerras, hambre y sobre todo, una lucha por mantener su tradición de fe en torno al catolicismo. También puedo decir, después de visitar Irlanda, que el poderoso legado de fe, que San Patricio dejó se vive hoy, no sólo en sus majestuosas catedrales, sino también en la historia de su vida, que se sigue recordando de generación en generación.
Visitar Irlanda, es como abrir las páginas de un libro. Ese recorrido, nos devela el valor de un cultura que parece remota, pero que puede estar cerca de nosotros también si decidimos conocerla.
Hoy los hispanos, que han poblado este país, durante las últimas décadas, se han ido apoderando de un espacio de tradiciones de fe. Pero es importante mirar atrás y ver que con la ola de inmigrantes de los siglos XIX y XX, la llegada del catolicismo se dio, gracias a la llegada de los irlandeses a este país. Ellos trajeron el catolicismo y llegaron en medio de la pobreza, como muchos de los hispanos que han emigrado a este país. Hay una gran similitud entre las dos culturas, por la forma cómo llegaron aquí, buscando trabajo y un futuro para sobrevivir.
Por eso, cuando decimos que nuestra iglesia es multicultural, debemos abrir los ojos, ante esa “otra cultura”. En esta edición el espacio, es para la cultura irlandesa. Para una cultura que tiene gran valor espiritual y que siguiendo los pasos de San Patricio, se nos presenta cada año, con su color verde, con la alegría de la fiesta, con el sabor de su música de tradición celta.
Pero también se nos presenta, con el valor de la fe católica, que ese santo llevó a la isla, para dejarla allí plantada, como si se tratara del trébol, que creció para quedarse en medio de la naturaleza.
Ojalá todos los lectores aprendamos el valor de la tradición irlandesa y su aporte a la iglesia católica de los Estados Unidos.
Un aporte que está presente hoy y del cual deberíamos participar también. Así como se celebra la fiesta de la Guadalupana, y muchos anglos participan de la misma para compartir nuestra cultura. Yo los invito por medio de esta columna, a compartir en comunidad y aprender sobre la tradición de fe de San Patricio. En las parroquias de Oregón se recuerda, y aunque este año no se celebró como fiesta católica, por ser Semana Santa, cada año se revive la tradición de fe.
En la medida en que podamos compartir esas tradiciones de otras culturas, seremos inmigrantes que estaremos abiertos a ser parte de esta iglesia católica multicultural. No podemos cerrarnos a otras tradiciones, porque estaremos cerrando la puerta a quienes quieran compartir las nuestras.

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