El personaje hispano de este mes es presidente de la Asociación Portland Guadalajara Ciudades Hermanas.
María Osterroth
El Cinco de Mayo se celebra gracias al liderazgo de María Alanis Ruíz.
Foto Archivo Personal.
Empezó en 1984 con una fiesta estudiantil en la Universidad Estatal de Portland (Portland State University PSU) gracias a la donación de 75 dólares del Portland-Guadalajara Sister City Association (PGSCA). Hoy en día, la fiesta del Cinco de Mayo se ha convertido en una de las celebraciones más grandes de la hispanidad en Oregón, y es la segunda fiesta más grande en su género en los Estados Unidos.
María L. Alanis Ruiz, actual presidenta de PGSCA fue quien dio a luz la idea de crear una fiesta del 5 de mayo. Recuerda que con los 75 dólares que recibió como donación, alquiló una película del cómico mexicano Cantinflas para su exhibición en Portland State University, y realizó un concurso de arte entre los estudiantes. Como la idea tuvo mucho éxito, el consejo de la hermandad entre Guadalajara y Portland le ayudó a hacerla crecer. Llueve, truene o relampagueé, esta fiesta que celebra la cultura, la familia y la comunidad, ha reunido por 24 años a cientos de miles de personas en el parque Tom McCall’s Waterfront de Portland.
“Cuando empezamos, el propósito fue traer cultura y educación porque mucha gente en aquellos tiempos pensaba que Taco Bell era cultura mexicana. Ver a la comunidad crecer es algo estupendo, y nosotros hemos contribuido a ese fortalecimiento de la comunidad”, dice con orgullo María L. Alanis, quien también es directora de la comunidad latina y de relaciones con los estudiantes en PSU.
Originaria de Nuevo León un estado en el norte de México, María llegó muy joven con su familia a la Unión Americana hace 42 años para reunirse con su padre. “Mi papá emigró a los Estados Unidos en 1954, pero le tomó como 12 años arreglarnos legalmente. Él no nos quería arriesgar a ningún peligro”, recuerda en entrevista exclusiva con El Centinela.
Una de las prioridades de su padre era que sus hijas trabajaran, pero como no tenían experiencia de laborar en el campo. Venían de una ciudad industrializada en México, para ella el campo no era una opción.
Los primeros años fueron muy difíciles para María, pues no sabía hablar inglés, sin embargo la suerte le sonrió. Felipe Cañedo, un estudiante graduado de la Universidad de Oregón le ofreció ayuda. Él reunió dinero de su propio bolsillo para darle una beca para que estudiara inglés, recuerda con agradecimiento.
“Pero convencer a mi papá que me dejara estudiar era un poco difícil. A él le daba miedo que fuéramos a la universidad por las marchas y manifestaciones políticas. El decidió que yo tenía dos caminos: o el matrimonio o la educación. Yo escogí la educación”, dijo.
Al concluir los cursos de inglés completó sus estudios de bachillerato, lo que aquí se llama High School, lo que a su vez le abrió las puertas a la Universidad de Oregón. En 1970 un grupo de jóvenes de la Universidad de Oregón estaba reclutando a graduados de High School.
“A mí me pareció que era un gran ofrecimiento, su intención era mejorar la vida de muchos estudiantes de la comunidad. Era la década de los 70s cuando había un gran activismo político, las protestas contra la guerra de Vietnam estaban a la orden del día, y el movimiento chicano era muy fuerte. Demandaban justicia e igualdad para los estudiantes latinos para que tuvieran acceso a becas y ayuda financiera para los migrantes”.
Los primeros dos años de vida universitaria no fueron sencillos para Alanis. Estaba frente a un nuevo mundo y aún el inglés le resultaba difícil. No obstante, en el segundo año de haber ingresado a la universidad se involucró con diversos grupos de estudiantes. En ese año por ejemplo se formo MECHA que es una organización estudiantil nacional. Posteriormente se involucró con el Young Women Christian Association (WYCA), en la cual llegó a ser representante nacional de la región noroeste.
Al concluir su licenciatura en Educación empezó a trabajar con un grupo de miembros de la comunidad latina entre los que destacan Sony Montes, José Romero, Kathy Romero y José Gallegos, Lucía Peña. Todos ellos fundaron el Colegio César Chávez en Monte Angel, el primer colegio latino que ofrecía licenciaturas a estudiantes latinos. Le llamaban un colegio sin paredes. “Uno de nuestros estudiantes fue Ramón Ramírez, a quien yo lo considero líder de la comunidad al igual que Cipriano Ferrer. Es gente humilde que ha ayudado mucho a quienes lo necesitan”, comentó María Alanís.
En 1980 María Alanís empezó a trabajar en PSU, donde fue catedrática por muchos años y fue directora asociada del Chicano Latino Studies.
En 1998 obtuvo una maestría en Fundamentos Políticos en la Administración, o Policy Foundation in Administration. Y aunque actualmente ya no da clases, toda vez que tiene una posición administrativa como directora de relaciones de la comunidad latina y estudiantes en el Colegio de Artes y Ciencias Liberales, sigue en contacto con los estudiantes.
En los 28 años que ha trabajado en PSU, María ha visto desfilar a más de 5,000 discípulos latinos. Muchos de ellos han tenido un gran éxito en sus carreras profesionales y se han convertido en líderes. “Eso es lo que más me satisface”, afirma.
“¿Qué me inspira para hacer el trabajo que ahora hago, me preguntas? Felipe Cañedo, la gente de MECHA, los estudiantes con los que conviví. También había una organización que ayudaba a los trabajadores del campo Migrant Labor Project. A mí me enseñaron los jóvenes que no hay límites para ayudar a la comunidad”.
Además de la fiesta del Cinco de Mayo, que fundó el esposo de María L. Alanis, la Asociación de Ciudades Hermanas Portland-Guadalajara realiza otra serie de proyectos y actividades como la construcción en Guadalajara del Jardín Portland en un terreno de 30,000 metros cuadrados donados por la ciudad de Guadalajara. El coordinador del proyecto es Ron White.
Otro de los programas es “Bombero” en el cual se les entrena a los bomberos de la ciudad de Guadalajara. El programa coordinado por José Troncoso otorgó 2 camiones equipados a la ciudad de Guadalajara. Recientemente se acaba de fundar el Club Guadalajara. Su misión es la de informar a los jaliscienses en Oregón. David Villalpando es el coordinador.
La tradicional música de Mariachi, Ballet Folclórico de Guadalajara, juegos pirotécnicos, música de artistas latinoamericanos, una misa con el obispo y comida mexicana e internacional, forman parte de la celebración del Cinco de Mayo que este año agregó un desfile de modas dedicado a las quinceañeras, y contó con un pabellón de Guadalajara.
“Yo tengo un compromiso con la comunidad. Lo que me satisface es el cumplimento y ver que se destaquen las personas que han trabajado muy duro. Para mí los estudiantes son la mejor prueba de ello”, concluye afirmando que no sólo su trabajo y labor al frente de la comunidad hispana la llenan de satisfacción, pues su familia es parte fundamental de su existencia.
María es una líder de la comunidad y su trabajo se vé gracias a su deseo de mantener el valor de las raíces y las tradiciones en la fiesta del Cinco de Mayo, que es un espacio de identidad hispana.