Edición Impresa: 07/17/2008

Los hijos son los primeros en participar de las Bodas Comunitarias

El programa de Matrimonios Comunitarios está abierto para todas las parejas que han vivido por años en unión libre y es una buena opción para los católicos.

El padre Armando López durante la homilía de las bodas comunitarias en la iglesia de la Ascensión.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.

Para Alexis Ramírez, a sus 15 años, las expectativas de que sus padres se casaran ya eran parte del pasado. Pero este mes, Jorge Ramírez y Silvia Hernández le dieron la sorpresa cuando anunciaron su matrimonio, el cual se realizaría en la iglesia de la Ascensión el 28 de junio. Para la jovencita, la noticia era realmente la boda de sus padres.
Y cuando recuerda ese día, ella lo hace con gran felicidad. “Fue un día muy bonito, porque estuvo toda mi familia. Yo estaba muy felíz de ver a mi madre el día de su boda. Porque uno siempre piensa en el momento en que camina hacia el altar y el sueño es llegar a casarse. Y mi madre lo cumplió”, dijo en entrevista con El Centinela.
Alexis estuvo muy activa el día de la boda y disfrutó cada instante. “Yo llevé los anillos de mis padres y esto fue todo un honor. Me gustó mucho hacerlo”.
Y la sorpresa de la noticia de ese gran día fue inesperada. “Yo me enteré sólo dos semanas antes de que sucediera. Mi madre había esperado a mi padre durante muchos años y el tiempo se iba pasando, ella ya no es una jovencita. Yo sé que ella quería casarse con mi papá y por fin lo logró”, reiteró emocionada.
Al escuchar sus palabras se ve el deseo de los hijos que sienten ese anhelo insatisfecho de uno de sus padres que quiere llegar al matrimonio. En este caso, se hizo realidad para Silvia Hernández, gracias al programa de Matrimonios Comunitarios que ha cobrado gran aceptación entre los hispanos de la parroquia de la Ascensión.
En la ceremonia del pasado 28 de junio, varias parejas dieron el “sí”. Estas fueron: José Alfredo Uc Canul y Karla Noemó Malcon; Francisco Sánchez y Paulina Salgado; Angel Sandoval y Tomasa Mejía; Leandro Leal y Angélica Ramírez; Jorge Ramírez y Silvia Hernández; y Ricky Araújo y Wendy Bedran.
Todos se unieron en la fe y sobre todo, aceptaron su compromiso de amor por medio del sacramento del Matrimonio.
Wendy Bedran lo reiteró: “Me siento super bien y feliz. Es una bendición. El hecho de haber tomado las clases nos ha ayudado mucho en áreas como la comunicación y todo es mucho mejor. Ahora que estamos casados, ya le puedo decir a mis hijos que es lo correcto y cuando crezcan no voy a ser hipócrita al decirles que el matrimonio es el paso que hay que dar, pues yo lo dí y ahora puedo educar y hablar de esto a mis hijos”.
Por su parte, su esposo Ricky Araújo dijo que siempre había querido casarse por la iglesia. “Tenemos tres hijos de 14, 10 y 4 años. Ahora siento que he aumentado mi fe realmente y me siento muy bien. La ceremonia fue muy bonita y creo que hemos dado el paso correcto. Estoy feliz”.
Como ellos, las otras parejas dieron el paso que realmente da la base de compromiso real del matrimonio.
En esto se ha trabajado mucho en la iglesia de la Ascensión, para dar continuidad a un programa que ayude a las parejas a solidificar su relación en el sacramento del Matrimonio.
Ministerio Hispano
Así lo explicó el Hermano Freddy Rodríguez. “Parte de mi trabajo con el Ministerio Hispano aquí en la Iglesia de la Ascensión es coordinar las bodas. Esto incluye reunir todos los documentos, organizar los cursos de preparacion pre-matrimonial, entrevistas con los novios, ensayo, etc.”.
El programa ayuda a los hispanos, sobre todo ahora que muchos viven sin el sacramento. “En este tiempo en que un gran número de catolicos estan viviendo en unión libre y algunos sólo están casados por lo civil, yo creo que es de vital importancia que como Iglesia demos atención y facilitemos el proceso para que estos hermanos y hermanas puedan bendecir sus vidas con el sacramento del Matrimonio. Se vé la alegría en las parejas porque ya podrán participar plenamente en la celebración de la Eucaristía, podrán recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo; lo cual no podían hacer antes, por no estar casados”.
Las parejas ya tienen una opción. “Las bodas comunitarias son una opción para las parejas, porque se les dan facilidades, por ejemplo: el costo es mínimo, no tienen que hacer una gran fiesta, se les da la preparación pre-matrimonial de acuerdo a sus horarios, etc.”.
En cuanto a la actitud de los jóvenes y las parejas de hoy, se busca dar una guía que realmente incentive el compromiso y en la fe. “Las parejas de hoy no tienen definido claramente su papel en la sociedad, como las anteriores generaciones. Creo que las razones son muy diversas, podria mencionar algunas: la falta de principios morales, la falta de educación religiosa, la falta de recursos, pero sobre todo, porque muchas personas no quieren comprometerse. Muchos no tienen la idea de la importancia del sacramento del Matrimonio”, explicó el Hermano Freddy a El Centinela.
“El sacramento del Matrimonio como vocación es muy importante. El vivir la relación matrimonial puede revelarnos la presencia y el amor de Dios. No es sólo un vínculo legal que confiere ciertos derechos y obligaciones, sino un vínculo profundo de amor y compromiso”, reiteró. “Necesitamos educar y concientizar a nuestro pueblo acerca de la importancia de los sacramentos”.
Con respecto a las bodas del pasado 28 de junio, dijo: “Creo que la respuesta de los hispanos que deciden casarse en las bodas comunitarias es muy positiva. La gran mayoría lo hace con mucho entusiasmo y con miras a poder recibir el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en la misa”.
Es un programa que invita a todos. “El proceso comienza con una invitación, seguido por una entrevista inicial, llenar solicitudes, reunir los documentos como actas de bautismo, actas de nacimiento, presentar testigos, solicitar licencia del condado (si no han sido casados por lo civil), y asistir al curso pre-matrimonial”, indicó.
Con la participacion del Padre Armando López, OFM, la ceremonia de los matrimonios fue una experiencia muy emotiva. “Edificante, porque estoy seguro de que muchas personas que actualmente están viviendo sin la bendición del sacramento, fueron tocadas en su interior y fue el comienzo para discernir su propia vocación al Matrimonio. En lo personal, me da mucha alegría y gozo el poder ser un instrumento para ayudar y animar a estas parejas a que vean el sacramento del Matrimonio como una vocación a la que han sido llamados por Dios”.

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