No es imposible realizar el sueño de tener una casa propia.
María Osterroth
Juana Montelongo recibe las llaves de su nueva casa y cumple su sueño.
Foto Archivo Habitat for Humanity.
El tener una casa en la que pueda vivir con sus hijos siempre fue un sueño para Juana. Esperó muchos años, pero gracias a su empeño, trabajo y la ayuda de Habitat for Humanity, el anhelo de Juana Montelongo se ha hecho una realidad.
“Nunca es tarde para llegarles a ofrecer un techo propio y seguro a los hijos. Le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de comprar una casa pues mis hijos y yo vivimos como gitanos, de un lado a otro”, comenta emocionada esta mujer originaria de Zacatecas, México y madre de cuatro, quien a principios de junio recibió las llaves de su nuevo hogar de tres habitaciones dos baños, sala-comedor, cocina y un jardín.
Desde que Juana se mudó a Portland proveniente de Los Ángeles, se enteró por una amiga de Habitat for Humanity, una organización que en coordinación con otros grupos contribuye a facilitar la construcción de casas sencillas, decentes y accesibles a familias de bajos ingresos. Así es que desde 2003, Juana inició el camino que la llevaría a la realización de su vieja ilusión, contar con una vivienda digna. El camino no fue fácil y estuvo lleno de algunos obstáculos, pero los libró todos.
Para ser seleccionado para participar en Habitat for Humanity, es necesario que las familias sean compradores por primera vez de una casa y que cuenten con residencia legal en los Estados Unidos. Sus ingresos deben de ser de entre el 30 y el 60 por ciento del promedio de ingresos en Portland. Como ejemplo, se podría decir que los ingresos de una familia de cuatro deben de ser de entre US$20.350 a US$40.750 dólares al año.
Los interesados en participar en el programa deben demostrar que tienen la capacidad de pagar la hipoteca, es decir, que cuenten con un satisfactorio historial crediticio y un ingreso estable. También es indispensable que estén dispuestos a convertirse en socios invirtiendo 500 horas de trabajo, o su equivalente en esfuerzo para la construcción de casas.
En asociación con individuos, organizaciones y grupos de vecinos, Portland Habitat ha construido más de 120 casas desde 1981. Juana fue testigo de cómo en un tiempo récord de 4 días su casa se construyó con el trabajo de los voluntarios del programa, quienes levantaron desde las paredes y ventanas, instalaron la plomería, los cables de electricidad y diseñaron la jardinearía. Inspectores de la ciudad de Portland revisarla construcción para garantizar el optimo funcionamiento de las mismas, antes de que sean entregadas a sus futuros propietarios.
Las familias que como Juana adquieren las viviendas de Habitat for Humanity no tienen que pagar intereses y sólo deben afrontar una cuota inicial del uno por ciento del valor de la propiedad. Las hipotecas o pagos mensuales de las casas generalmente resultan menores a las rentas que venían pagando las familias en sus anteriores hogares. Los pagos mensuales de los compradores se depositan en un fondo revolvente que es utilizado para construir más casas en Portland.
Los materiales que se emplean en la construcción son donados por negocios locales, así como por individuos y donaciones de corporaciones.
El precio de compra de la casa se basa en el costo o valor de los materiales. En otras palabras, el costo del trabajo de los voluntarios de la construcción no se agrega al precio final.
El costo de construir una casa de Portland Habitat for Humanity es de alrededor de US$120.000 dólares. El programa no aplica tasas de interés a las hipotecas y ajusta la duración de las mismas de tal forma que los pagos mensuales de la hipoteca sean de ente el 25 al 30 por ciento de los ingresos brutos mensuales del comprador.
Juana Montelongo tuvo que librar varios obstáculos pues no tenía residencia legal en Estados Unidos, su historial crediticio era malo y sus ingresos no alcanzaban para realizar el pago de la hipoteca. Con la ayuda de abogados de Caridades Católicas, Juana pudo arreglar su status migratorio, con lo cual libró el primer obstáculo. Para limpiar su historial crediticio, tuvo que solicitar un nuevo crédito para pagar sus viejas deudas que venía arrastrando desde que vivía en Los Ángeles. Sus ingresos como ayudante de maestra no eran suficientes para pagar la hipoteca por lo que Juana y sus hijos empezaron una nueva empresa como repartidores de periódicos para el diario The Oregonian. Sus largas jornadas de trabajo inician a las 2:30 de la mañana, y aunque son agotadoras, Juana y sus hijos están felices. La próxima meta de Juana es convertirse en ciudadana norteamericana, y no duda que lo conseguirá.
La caída de vivienda accesible en Portland es impresionante, es por ello que Organizaciones como Portland Habitat for Humanity hacen una importante contribución en el terreno de la vivienda. En el 2006 el precio promedio de una casa en Portland fue de 270,500 dólares. Típicamente la renta de un departamento con dos habitaciones oscila entre los $700 y los $1.000 dólares mensuales.
Si usted quiere tener más información de Habitat for Humanity pude llamar al (503) 287-9529, o bien ir directamente a sus oficinas ubicadas en 1478 NE Killingsworth en Portland. También puede visitar su sitio de internet www.pdxhabitat.org.