La noticia del rescate de los secuestrados en Colombia sigue siendo de actualidad. Ingrid Betancourt se encuentra en Francia donde recibió la Legión de Honor, máxima distinción del gobierno francés entregada a un civil.
Antonio Andraus
Este es el grupo de secuestrados que fueron rescatados en Colombia.
Foto del Servicio Católico de Noticias.
BOGOTÁ-En una operación que fue "absolutamente impecable’’ y sin utilizar las armas, pues no se disparó un solo tiro, las Fuerzas Armadas de Colombia rescataron sana y salva a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, a tres norteamericanos y a once miembros de las Fuerzas Militares del país, que hacían parte del "botín" de secuestrados que tenían las FARC en su poder, desde hacía varios años, en una acción calificada por los organismos internacionales y de inteligencia como "de película’’.
A Ingrid, quien permaneció en poder de las FARC durante 2.296 días, es decir, más de seis años, pues había sido secuestrada el 23 de febrero de 2002, se le observó en buenas condiciones de salud, físicamente mejor que cuando se le vio por última vez en un video de octubre de 2007, totalmente demacrada, triste y melancólica, con más vitalidad y con una sonrisa que no le veían desde hacía muchos años, a su llegada a la Base Militar de CATAM en Bogotá, luego de ser trasladada desde Tolemaida, a unos 100 kilómetros de la capital de la República, luciendo un pantalón negro, sudadera gris, chaleco camuflado militar, botas pantaneras y sombrero del Ejército Colombiano, así como con un morral a las espaldas, en donde empacó sus pocas pertenencias con las que contaba en plena selva colombiana, era una de las cartas fundamentales en el grupo de personas que harían parte de un canje humanitario, que se planteaba entre las partes.
De ese grupo, igualmente hacían parte importante para el canje humanitario, del que tanto se ha hablado pero sobre el cual no se ha concretado absolutamente nada, los contratistas norteamericanos, Marc Gonsalvez, Thomas Howes y Keith Stansell, quienes fueron secuestrados desde el 13 de febrero de 2003, cuando la avioneta en que viajaban hacía un recorrido por las selvas del Caquetá, se fue a tierra y fueron plagiados por miembros de las FARC.
Los tres norteamericanos inmediatamente fueron rescatados por el Ejército de Colombia, por disposición del Gobierno Nacional, salieron para los Estados Unidos a reunirse con sus familiares, tocando suelo norteamericano en el aeropuerto militar de San Antonio, Texas, ocho horas más tarde de su rescate sanos y salvos. Ni siquiera concurrieron a la rueda de prensa que se ofreció en la tarde del mismo miércoles 2 de julio, en el aeropuerto militar de CATAM, de la capital de la República.
Reencuentro
En un prolongado abrazo y un fuerte beso, Ingrid se confundió en los brazos de su señora madre, Yolanda Pulecio, imágenes que le dieron la vuelta al mundo a través de los servicios de televisión de las diferentes cadenas de noticieros, escena que fue además mudo testimonio de las cientos de miles de fotografías que igualmente se dieron a conocer en las ediciones de cientos de periódicos del día siguiente. Luego Ingrid se abrazó con su actual esposo, Juan Carlos Lecompte.
Yolanda Pulecio no pudo contener las lágrimas al momento de estar al lado de su hija, pues hasta cuando no la vio no creía en el operativo, cuyos resultados se lo había dado a conocer el ministro de la Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, minutos después del éxito de la operación militar, pasadas las dos de la tarde, hora colombiana, a través de una llamada telefónica, cuando se encontraba reunida en su residencia con el ex senador recientemente liberado por las FARC, Luis Eladio Pérez.
El increíble operativo militar se cumplió a unos 50 kilómetros de la localidad de Tomachipán, situada a unos 75 kilómetros de San José del Guaviare, capital del departamento del Guaviare, en un punto totalmente selvático, mediante un ‘’falso operativo humanitario’’, como consecuencia del engaño que el Ejército le hizo a las FARC para que reunieran, primero, a los quince secuestrados, que estaban dispersos en tres grupos, y luego, de que todos irían en un helicóptero a hablar con el nuevo jefe de la organización narcoterrorista, ‘’Alfonso Cano’’, todo desarrollado bajo una verdadera acción falsa que dejó con la boca abierta al mundo entero, en materia de inteligencia.
‘’Cesar’’, el comandante del grupo guerrillero que tenía en su poder a los quince secuestrados, considerado el verdadero carcelero de los plagiados de las FARC, quien civilmente es Gerardo Antonio Aguilar Ramírez, era sin duda alguna, uno de los hombres de confianza del reconocido cabecilla y temible Jorge Briceño Suárez, alias ´´El Mono Jojoy´´, fue el primer gran sorprendido cuando dentro del helicóptero, los miembros de las Fuerzas Militares lo sometieron a él y al otro subversivo que había ingresado al aparato, conocido con el alias de ‘’Gafas’’, mientras que otros 40 compañeros guerrilleros, aproximadamente, se quedaban en tierra. Los dos, fueron puestos a órdenes de las autoridades judiciales.
De acuerdo con el informe del ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, "contra esos otros miembros de las FARC no hicimos ningún operativo militar, en una demostración clara y ejemplarizante que no tenemos otras intenciones de que todos los secuestrados queden en libertad y de que las FARC piensen que ya les llegó la hora de retornar a la vida civil’’.
Contra Aguilar Ramírez, a quien muchos consideran era el hombre más importante dentro de la organización subversiva en materia de carcelero de los secuestrados, más que el ya capturado y reconocido ‘’Martín Sombra’’, existía una circular roja por parte de la Interpol en 187 países del mundo, era quien manejaba, de acuerdo con los informes de inteligencia, la red logística de la agrupación en el oriente del país, en donde intercambiaba armas, equipos de comunicación, equipos y servicios médicos, incluyendo pastillas anticonceptivas y medicinas en general, por pasta de cocaína.
Se sabe que ‘’Cesar’’ fue el hombre que decidió entregar a Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, para que fuera custodiado por una familia campesina, quien finalmente, fue a dar a manos del Instituto de Bienestar de Colombia, en donde era cuidado como uno de los tantos menores recogidos por la entidad debido a la ausencia de sus padres.
El otro subversivo que fue sometido por los miembros del Ejército pocos segundos después de ingresar al helicóptero, conocido con el alias de "Gafas"’, y fue identificado como Alexander Farfán. Durante la rueda de prensa en que fueron presentados por las autoridades, ninguno de los dos quiso dar declaraciones. Igualmente se exhibieron parte de las cadenas y candados que utilizaban los guerrilleros para asegurar a los secuestrados. Ambos podrían ser extraditados a los Estados Unidos si el gobierno de ese país lo solicita, debido a que están comprometidos con el secuestro de los tres contratistas norteamericanos.
Para Ingrid Betancourt, la operación de su rescate conjuntamente con sus otros catorce acompañantes de cautiverio, fue ‘’absolutamente impecable’’, agregando que cuando observó que "Cesar" estaba detenido, dentro del helicóptero, no se alegró, pero sintió que aquel hombre de recio carácter, brusco y grosero, a quien calificó como "cruel, humillante y déspota", le había llegado la hora de quedar en manos de la justicia.
Alocución del presidente Uribe Vélez
"Compatriotas: hoy es un día de Acción de Gracias a Nuestro Señor y a la Santísima Virgen, que nos han ayudado tanto a los colombianos", empezó diciendo el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, durante una corta alocución, luego del rescate de los 12 colombianos y 3 norteamericanos, que estaban secuestrados por las FARC.
Tras señalar con sus nombres a sus más inmediatos colaboradores que participaron en el audaz y ejemplar rescate militar, Uribe Vélez dijo: "comandantes, muchas felicitaciones, muchas gracias. A ustedes, a los soldados y policías de la Patria’’.
Y agregó: "compatriotas, Doctora Ingrid Betancourt; ciudadanos norteamericanos Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell; compatriotas, Teniente del Ejército, Juan Carlos Bermeo; Subteniente del Ejército, Raimundo Malagón; Sargento Segundo del Ejército, José Ricardo Marulanda; Cabo Primero del Ejército, William Pérez; Sargento Segundo del Ejército, Erasmo Romero; Cabo Primero del Ejército, José Miguel Arteaga; Cabo Primero del Ejército, Armando Flórez; Cabo Primero de la Policía, Julio Buitrago; Subteniente de la Policía, Armando Castellanos; Teniente de la Policía, Vaney Rodríguez; Cabo Primero de la Policía, John Jairo Durán. Muchas felicitaciones. Estamos muy contentos’’.
"Queridas familias: muchas felicitaciones. Tanto los compatriotas que sufrieron el secuestro como las familias que llevaron el padecimiento de estos años, soportaron heroicamente esta tragedia. Muchas felicitaciones. En medio de nuestras flaquezas, de nuestras limitaciones, no los olvidamos un día", subrayó Uribe Vélez, añadiendo que ‘’a las familias de quienes siguen secuestrados, nuestro compromiso: no los olvidaremos un momento, hasta que todos regresen a la libertad’’.
El presidente hizo un breve balance de hechos en donde han estado involucradas las Fuerzas Militares, y dijo: "Nuestra Fuerza Pública es heroica. Entre 1990 y el año 2000, entre nuestros compatriotas de las Fuerzas Armadas, murieron 147 por minas antipersonas y fueron heridos 448. Entre 2001 y 2008, han muerto 942 integrantes de las Fuerzas Armadas por minas antipersonas y han sido heridos 3.041’’.
"Esta es apenas unas de las muestras de la magnitud del heroísmo. Hoy las Fuerzas Armadas de Colombia, el Ejército de la Patria, nuestros soldados y policías, ingresan a la excelsa nómina de la historia de los héroes de la humanidad. Han escrito el nombre de Colombia en molde de oro en el mundo democrático. Muchas felicitaciones, soldados y policías de la Patria, nos llenan de orgullo’’, resaltó el mandatario de los colombianos.
Uribe Vélez añadió: "Colombianos: muchas felicitaciones. Qué bueno darle esta buena noticia al mundo, a los Estados Unidos. Qué bueno saber que ya están en su país, libres, con sus familias, los ciudadanos norteamericanos Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell. Qué bueno darle esta noticia a Francia, a Europa. Durante todos estos años, no abandonaron un solo momento a la Doctora Ingrid Betancourt. Qué bueno haber podido dar esta noticia hoy al presidente Bush, al presidente Sarkozy’’.
"Gracias a todos aquellos que durante estos años ayudaron, de una u otra manera. Muchos tuvieron contrariedades con nosotros, conmigo. Es normal. Era una tarea muy difícil. Y mantener una línea en medio del sufrimiento, es muy difícil’’, confesó Uribe Vélez.
‘’El señor Ministro de la Defensa, al contarles hoy a la comunidad mundial y a nuestros compatriotas este operativo, dijo cosas muy importantes. Permítanme retomar algunas. Este fue un operativo de perseverancia. Un operativo que ha probado la ilimitada inteligencia de los colombianos, encarnada en la inteligencia del Ejército de la Patria. Un operativo respetable, desde todos los puntos de vista. Una epopeya militar y un homenaje a los derechos humanos’’, resaltó el presidente colombiano.
"Todo fue minuciosamente preparado. Había unos equipos de reacción, muy cerca, que no fue necesario activar. Se suponía que al decolar el helicóptero, quedarían en tierra unos guerrilleros. Se había tomado la decisión de no disparar contra ellos. Interesaba el rescate de los secuestrados, como efectivamente se hizo. No se disparó contra los guerrilleros. Fueron reducidos los dos que abordaron el helicóptero. Están presos. Reducidos, como lo había preparado el Ministerio de Defensa, los Mandos, y quienes prepararon el operativo’’, destacó Uribe Vélez.
"No se disparó contra el grupo de guerrilleros que quedó en tierra, por varias razones. Algunas de ellas: Primero, estábamos interesados en la libertad de los secuestrados, no en derramamiento de sangre. Segundo, allá quedan unos compatriotas secuestrados, y queríamos enviar un mensaje, no de palabras sino de hechos, para que traten bien a esos compatriotas y para que los regresen a la libertad. También por eso no se disparó. Y tercero, para que las FARC entiendan que nuestra política de Seguridad Democrática no es un fin en sí mismo sino un camino a la paz. A la paz total’’, añadió el mandatario.
Uribe Vélez reiteró finalmente que ‘’la única factura que queremos pasar es la invitación a las FARC para que hagan la paz. Hemos mantenido siempre la disposición. Y que empiecen liberando a los secuestrados que aún permanecen en su poder’’.
Declaraciones de Ingrid
Mientras tanto, Ingrid Betancourt relató los momentos dramáticos que vivieron en los últimos minutos antes de la liberación, pidiendo que "yo los invito a que nos demos la bendición para agradecerle a Dios que nos acompañó, a nuestras Fuerzas Militares, a nuestros soldados. La operación fue absolutamente impecable. No sabíamos lo que estaba pasando. No hubo un solo tiro, no se mató a nadie, nos sacaron con grandeza. Los guerrilleros que nos tenían secuestrados quedaron vivos’’.
Ingrid destacó que "yo creo que esto es una señal de paz para Colombia. Nosotros debemos confiar en las Fuerzas Militares porque ellas nos van a llevar a la paz. Yo quiero realmente agradecerle a cada uno de los soldados de Colombia porque están demostrando que la paz es posible con inteligencia, prudencia y sabiduría. Quiero expresarles agradecimiento al presidente Uribe, al ministro Juan Manuel Santos, porque si ellos no hubieran tomado el riesgo, probablemente quién sabe cuántos años más habríamos estado en calvario’’.
Recordó Ingrid que el cabo del Ejército Nacional, William Humberto Pérez, fue su "médico personal’’ durante todo el tiempo que estuvo a su lado, y su hombre de confianza en los momentos de dificultad en su salud, "sin cuya ayuda, a lo mejor no hubiese podido regresar con vida’’ explicando que él fue para ella ‘’mi hermano del alma; me salvó, me dio de comer, cucharada por cucharada, y me devolvió las ganas de vivir’’.
Pérez, quien estuvo en cautiverio durante 10 años y cuatro meses, es enfermero de profesión y oriundo de la Costa Caribe Colombiana, y por su ‘’consultorio’’ pasaron todos los integrantes de los grupos de secuestrados que estaban en poder de las FARC, y entre otros, el ex congresista Orlando Beltrán, cuando estuvo seriamente afectado en su salud y el capitán de la Policía, Julián Ernesto Guevara, quien murió en la selva estando manos de sus captores, y cuyos restos no han sido entregados todavía a sus familiares.
"En nuestro último día de cautiverio, nos levantaron a las 5:00 de la mañana. Nos hicieron recoger los equipos, nos estuvieron entreteniendo toda la mañana, diciéndonos que no sabían lo que iba a pasar, que de pronto nos teníamos que mover de sitio. Unas horas antes de que llegaran los helicópteros, hablé con el comandante 'Asprilla' y me dijo que nos iban a montar a todos en uno de ellos y que nos iban a llevar a un sitio que no sabía dónde era e íbamos a poder hablar con un comandante que yo pensaba que era 'Alfonso Cano' ’’, comentó Ingrid.
"Cuando nos dijeron eso nos sentimos muy tristes porque todos albergábamos, de alguna manera, la esperanza de que una comisión internacional pudiera liberarnos’’, admitió la ex candidata presidencial. Pero agregó que "debo confesar que cuando vi los helicópteros blancos, sentí algo muy raro porque siempre que oíamos los helicópteros, nos tocaba salir corriendo y esta vez estábamos esperando que aterrizaran. Ya cuando la gente estuvo en el sitio y bajó, el desconcierto fue total. Yo me pregunté qué misión era esa, a qué organización correspondían sus emblemas y concluí que se trataba de personas de las FARC por la manera como hablaban’’.
"Incluso había algunos que tenían camisetas del 'Che' Guevara’’, apuntó la dirigente colombiana, algo que para ella era inverosímil, si se trataba, en verdad, de una comisión humanitaria y por lo tanto, no debían pertenecer a ninguna orientación política.
Añadió que "nos subimos con mucha dificultad al helicóptero. Nos ataron las manos y los pies, con cordones de plástico, cosa que me indignó. Nos dieron chaquetas blancas porque nos decían que íbamos a un clima frío. Yo dije: 'Eso no me lo voy a poner'. Rogaba a Dios que me diera fuerzas para aceptar las humillaciones que se iban a venir’’.
"Cuando ya estábamos volando sucedió algo raro que en primer momento no podíamos entender. De pronto oímos un golpe y vimos que el hombre que nos humilló en cautiverio estaba en el suelo, casi desnudo, en pelotas, cosa que, pese a todo, no me alegró. Entonces el jefe de la operación gritó: '¡Somos el Ejército Nacional; ustedes están libres!'. Saltamos, gritamos de alegría, nos abrazamos y le dimos gracias a Dios...", expresó con alegría Ingrid, en sus primeras declaraciones después del prolongado cautiverio de más de seis años, en la rueda de prensa que se efectuó en el aeropuerto militar de CATAM, en Bogotá.