Edición Impresa: 07/17/2008

Hemos celebrado nuestra Independencia el 4 de Julio

El Papa durante su visita con el Arzobispo de Portland, John Vlazny.
Foto del Observatorio Romano.

La semana pasada nosotros celebramos el aniversario número 232 de la libertad de nuestra nación. Cuando se trata de prácticas religiosas, algunas personas en la actualidad se están preguntando: ¿qué tan libre estamos? o ¿estaremos? o ¿deberíamos estar en varios años?, si vemos el futuro. Claramente nuestra libertad religiosa está asediada.
Recientemente un nuevo estudio reportó que la fe es todavía muy importante para los norteamericanos. En este país, los norteamericanos toman la religión seriamente y la fe es un parte importante de sus vidas, según indicó el estudio.
Está cada vez más claro que algunas personas ven la libertad religiosa como un peligro. Nosotros no deberíamos ser ingenuos acerca de este fenómeno que se está desarrollando.
Un buen ejemplo, es el que relaciona a la oficina de Caridades Católicas de Sacramento y al gobierno del estado. El estado de California había propuesto una ley que forzaba a una institución de la iglesia, en violación de su propia identidad, a pagar por algo que la iglesia considera y enseña como pecaminoso. En otras palabras: ¡el estado no le permitiría a la iglesia practicar lo que predica! California reclama que Caridades Católicas no es una organización religiosa, porque sirve a las personas sin una afiliación religiosa en particular.
El otoño pasado, los obispos norteamericanos establecieron una guía para formar conciencia sobre la ciudadanía. Las decisiones que nosotros tomamos como ciudadanos acerca del liderazgo y las leyes tienen dimensiones importantes a nivel moral y ético. Los valores de nuestra fe, nunca deben ser excluidos cuando se trata de nuestra participación en la vida pública.
La Constitución de los Estados Unidos nos da la libertad de ser lo que somos. El relativismo cultural de hoy, atenta con mantenerse al margen de los valores religiosos. Los católicos tienen el derecho y el deber de buscar la verdad con sinceridad y participar en la defensa de las verdades morales.
La gente de fe está libre para ser activa en los procesos políticos, reafirmar sus derechos y hacer presión a favor de sus convicciones. Durante una campaña electoral se aconseja tener precaución, algunas personas llevan sus actividades de presión más allá de los límites de la ley e ignoran la prohibición en contra de la participación en una campaña política a favor o en oposición de un candidato en particular. Siempre que cualquier iglesia u organización religiosa viola las leyes, las sanciones son severas.
A medida que nos preparamos para las elecciones este otoño, nosotros oramos por que el Espíritu Santo nos guíe, de manera que podamos ejercitar nuestras libertades sabiamente y bien, urgiendo a los candidatos a entender y aceptar nuestro compromiso con los valores importantes para los católicos, mientras mantenemos el respeto por todos aquellos que están relacionados en el proceso político y nos abstenemos de ocuparnos como agentes de la iglesia en cualquier campaña política.

De regreso a casa en San Aloysious
El mes pasado, yo regresé a la parroquia de San Aloysious en Chicago, para celebrar la misa de inauguración de la celebración del 125o. Aniversario de la parroquia.
San Aloysious fue para mí una casa feliz, durante mis años como párroco en Chicago. Esta fue establecida como una parroquia alemana en la parte norte de Chicago. Yo fui llamado a ser el primer pastor de ese rebaño que no era alemán. ¿Por qué? Los alemanes se habían trasladado desde hacía mucho tiempo de ese vecindario y se había vuelto muy hispano a mediados de los años sesentas.
Yo estuve durante cuatro años y medio y serví bajo tres diferentes pastores. Misas, matrimonios, confesiones, etc. en español, se convirtieron en parte importante de mi responsabilidad. Yo fui trasladado a otra parroquia hispana en 1972, y en 1979 recibí mi primer pastorado.
Cuando me convertí en el pastor de San Aloysious había una cantidad de problemas económicos, cantidad de pandillas en el vecindario, y todo tipo de personas con grandes necesidades.
Una de las grandes bendiciones fue la vitalidad de la oración en la parroquia. La gente se consideraba así misma litúrgicamente avanzada. Había cinco misas durante el fin de semana, dos celebradas en español y tres en inglés. Una gran multitud atendía las misas en español.Coros maravillosos lideraban el canto. Este era en su mayoría un vecindario puertorriqueño.
La preparatoria del vecindario fue nombrada en honor del gran beisbolista puertorriqueño, Roberto Clemente. Ya había una mezcla de las culturas polaca y puertorriqueña que dominaban el vecindario en ese momento.
Nosotros los sacerdotes con frecuencia hacíamos bromas sobre la cantidad de bebés “polorican” que bautizábamos los sábados y los domingos. Yo estaba especialmente orgulloso del coro de los jóvenes adultos, quienes se describían a sí mismos como “Vlaznyites”.
Dios bendiga a la buena gente de San Aloysious en su año de aniversario.

Nuestra solidaridad con el Papa Benedicto
Este año las solemnidades de los santos Pedro y Pablo el 29 de junio, marcan el décimo aniversario de haber recibido el palio, del Papa Juan Pablo II.
La visita pastoral del Papa Benedicto XVI a los Estados Unidos del 15 al 20 de abril fue un tour que se puede reseñar por su gran valor. Todos nosotros los obispos fuimos invitados a unirnos al Santo Padre en Washington D.C. para una reunión especial y luego para la concelebración de la Eucaristía.
Las reacciones a la visita del Papa fueron extraordinariamente positivas. Yo me he reunido con el Papa en varias ocasiones, pero fue una emoción especial saludarlo aquí en nuestro propio país.
El Papa nos recordó a todos nosotros que el mensaje de la iglesia, de esperanza y fidelidad a las demandas del Evangelio se necesita más que nunca. Él anima a toda la gente católica a construir sobre los logros del pasado y responder a los nuevos retos a través de un “alcance misionero incesante”.
Yo estaba en Roma para la celebración del vigésimo quinto aniversario de la ordenación episcopal del octavo arzobispo de Portland, el Cardenal William Levada. Ese día yo atendí una audiencia papal y le agradecí al Papa Benedicto su visita a nuestro país. Él me aseguró en retorno, que estaba muy agradecido con la bienvenida que recibió, y aun más impresionado con el fervor y el entusiasmo de la gente católica de nuestro país al celebrar y compartir su fe católica.

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