
Durante la ceremonia de Naturalización, Rocío Rios, directora de este medio, recibió la ciudadanía norteamericana.
Foto del Catholic Sentinel por Jon DeBellis.
Desde el año en que los oficiales de inmigración llegaron a la planta procesadora de alimentos, en el norte de Portland y detuvieron a 167 trabajadores, nosotros hemos aprendido que algunas de las leyes de nuestra nación, no son amigables con las familias de los inmigrantes.
Muchas familias jóvenes fueron separadas a mediados de junio de 2007, a medida que la deportación llegó para los padres, madres, hijos e hijas. Aquellos que se quedaron atrás han estado hablando acerca del dolor y los problemas que han surgido desde esta redada. Nosotros podemos esperar con seguridad mucho más como resultado de esta situación, ya que los niños que sufren traumas, usualmente tienen más probabilidades de abusar de las drogas, cometer crímenes y tener problemas de salud. Una madre le comentó al periódico Catholic Sentinel que su hijo se escabulle rápidamente debajo de la mesa, cada vez que un avión pasa volando, por miedo a que lleguen los oficiales de inmigración y se lo lleven.
Las leyes deben ser obedecidas. Pero algunas leyes son injustas y deberían ser cambiadas. Tal es el caso del código de inmigración de los Estados Unidos, el cual no hace lo suficiente para reunificar a las familias divididas por dificultades en su estatus migratorio.
Hay un mejor ángulo para las leyes de inmigración, y nosotros oramos para que prevalezca. Nosotros en el Catholic Sentinel fuimos testigos el pasado 12 de junio, cuando nuestra colega Rocío Rios, directora de El Centinela, se convirtió en Ciudadana de los Estados Unidos. Una periodista de gran calidad y procedente de la emproblemada, pero bella Colombia. Ella empezó a ser directora de El Centinela en 1998, pasando por todos los procedimiento legales requeridos. Desde ese momento, Rocío Rios se ha convertido en una reportera intuitiva de todos los sucesos latinos en Oregón, ganando anualmente una gran cantidad de premios de periodismo y mostrando su compromiso y cuidado hermanable por su comunidad.
Esta mujer inteligente tenía lágrimas en sus ojos cuando hace unas semanas levantó su mano para tomar el juramento de la Ciudadanía. Ella ama a su patria adoptiva y es un crédito para ésta. Este gran experimento que llamamos América se ha convertido en un éxito al dar la bienvenida a personas como ella. Esperamos que lo sea también en el manejo detallado de la población.